"Bibliocausto"

El pasado 15 de abril, el Grupo Parlamentario Socialista presentó en el Pleno del Congreso una proposición no de ley para estudiar el “bibliocausto” español con el propósito de documentar la destrucción, quema y censura sistemática de libros durante el golpe de Estado y la dictadura franquista. El diputado que defendió en la tribuna la propuesta, Marc Lamuà, la ilustró con algunos ejemplos: “En el 36 ardieron más de 1.000 libros en la dársena de A Coruña; en el 37 purgaron la biblioteca de la Universidad de Valladolid; 72 toneladas de libros ardieron en Barcelona. No era rabia improvisada, era un mensaje claro”. Todos sabemos cuál: hacer desaparecer cualquier rastro, ya fuera simbólico o físico, material o humano, de aquello que significara progreso, libertad o democracia.
Por lo tanto, los demócratas tenemos el compromiso con la memoria y la democracia de documentar estos desvaríos y divulgar, especialmente entre los jóvenes, el valor de la cultura, del arte y del pensamiento libre; en palabras del diputado: [de] recuperar la memoria que intentó borrar a fuego la dictadura. Porque la democracia no se hereda, se construye a diario.
Sirva esto como homenaje a las personas que leen, a las que escriben, a las que cuidan y editan los libros, a bibliotecarias y bibliotecarios, a las que inculcan el amor a la lectura, cuando ya casi llegamos a la celebración del Día del Libro.



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